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Carta para Soul. Muerte de Bellatrix Owen.
Querida Soul:
Espero que algún día puedas perdonarme por lo que voy a hacer. Lo mejor será que te cuente todo desde el principio, por qué llegué a tomar esta decisión.Tengo una buena razón. Créeme y no me odies. No sé si conoces mi pasado... Bueno, de todas maneras no importa que no sepas nada de él. Hace un tiempo hice un viaje, te contaré que pasó en el...
Una vez más la enorme puerta del orfanato en frente mía. Esta vez no parecía tan terrorífico. Avancé y me paré ante la puerta, llamé tres veces y esperé a que me abrieran. Unos segundos después ese rostro tan familiar apareció ante mí. No pude evitar sonreírle con timidez y ella me devolvió la sonrisa. Me invitó a entrar murmurando un: "Sabía que volverías, te he estado esperando."
Fuimos hasta su despacho, solo había estado una vez allí. Me senté en la silla de enfrente a la ventana y ella se sentó al otro lado de la mesa. Nos quedamos un rato en silencio y finalmente abrió el primer cajón con la llave que llevaba colgada del cuello. Estaba más vieja, se le notaba cansada y había engordado más si era posible. Puso una pequeña caja sobre la mesa y la acercó a mi. Con las manos temblando la agarré y la pegué a mi cuerpo, no hizo falta que dijera nada al momento me entendió. "Claro que puedes ir hija, esta es tú casa, no debes perdir permiso." Me levanté de un salto, la sangre me hervía de emoción solo de pensar que al fin iba a saber algo de mi madre. Antes de ir pude ver como Abigail se secaba las lágrimas. Corrí de habitación en habitación hasta llegar a la vieja y polvorienta bibioteca. Me senté en el sitio de siempre y co nel corazón en la boca abrí la caja. Había fotos, un colgante y una carta. Empecé por las fotos. Había de mi madre y Abigail, de mi madre, de Abigail, de mi... De mi y mi madre. No pude evitar echarme a llorar, lloraba como una tonta añorando algo que nunca había tenido. Cuando terminé de ver las fotos cogí el colgante. Había una foto de mi madre pero el nombre que estaba inscrito por detrás no coincidía con el de ella. Mi madre se llamaba Kiara, Kiara Owen no Miracco. Confusa dejé el colgante dentro de la caja, sobre las fotos y cogí la carta, iba dirigida a mi. A punto de darme un infarto abrí la carta y la leí con rapidez, cuando la terminé no lloraba, me había quedado pálida y la cabeza me daba vueltas. No me creía lo que leía. La verdad no sé cuanto tiempo estuve allí, sin hacer nada, sin llegar a asimilar lo que mi madre era, lo que yo era. Salí de mi letargo cuando Abigail me zarandeó. Traía una bandeja de comida y tenía los ojos enrojecidos de llorar, no me quedaron dudas de que ella estaba al corriente de todo. Pasé un tiempo con ella, sola, sumergida en mis pensamientos aceptándolo. Abigail no me dejó sola ni un momento, pasaba las veinticuatro horas del día conmigo, consolándome y contándome cosas de mi madre. Ya en esos días la idea comenzó a formarse, no quería ser eso, me negaba a aceptarlo y era la única solución que se me ocurría. A pesar de que no me dijo nada estaba segura de que ella sabía lo que tenía pensado hacer, antes de irme me dijo que no podía contar nada a nadie por mi seguridad. Nos digimos el último adiós, ambas sabíamos que no nos volveríamos a ver. Volví al castillo y todo siguió como siempre, siguiendo su consejo oculté todo. Pasaban los días y todo parecía volverse más negro, más frío. Estaba segura de que era mi cabeza, mi mente que jugaba conmigo. Poco a poco se fue haciendo insoportable, no dormía por las noches o sí lo hacía las pesadillas no me dejaban descansar. Era horrible, todo era horrible, yo soy horrible.
Tengo un secreto, tengo un secreto horrible que debo contar. Tengo un secreto del que me avergüenzo. Tengo un secreto que me puede. Yo, yo soy Bellatrix Owen hija de Miracco aliada de Exilion. Pero no estoy segura de ser quien soy. Mi madre me confesó que no soy quien creo ser, soy un demonio. Un demonio cuya forma de larva es un cuerpo humano. Solo soy una invocación, un monstruo... No quiero ser una invocación, no quiero ser un demonio. No puedo vivir así, no merezco vivir. Perdóname, perdóname pero algo tan monstruoso no se merece nada de lo que yo tengo.
Vivir en el castillo ha sido una de las mejores cosas que me han podido pasar, conocerte ha sido maravilloso, los momentos que hemos pasado juntas han dejado una marca en mi. Abigail lo notó de inmediato. He sido muy feliz, más de lo que merezco. Pero tengo que pedirte un favor, no me odies. No me odies ni me guardes rencor por lo que soy, perdóname y recuérdame siempre como Bella. Tú Bella.
Tengo que dejarte... La luz ya empieza a colarse por las ventanas de la biblioteca y puede aparecer alguien de un momento a otro.
Te amo, te amo, te amo con locura mi Soulcita. Espero de verdad que me perdones.
Con cariño, tu Bella.
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  "La Muerte es el único objetivo de mi estilo de combate, y también el único objetivo de mi Vida."
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